CAMINO DE SANTIAGO – LAS SEÑALES

Posted by on Oct 22, 2013 in Blog | 0 comments

CAMINO DE SANTIAGO – LAS SEÑALES

Si, suena a magia, me suena a destino, a fluir. Un poco me incomoda, “dejarme guiar a ciegas” soy más de experimentar, más de desafiar.

Pero bueno, en mi vida (o días) como peregrina fueron frecuentes las señales de diversas formas, las conchitas, las flechas pintadas en paredes de piedras, en bardas de casas, en las torrecitas que te indican también los kilómetros, incluso en el piso y en la banqueta. ¡Ah bueno y las estrellas en el cielo de Santiago al salir muy temprano a caminar, aun con la luna, decían muchas cosas buenas!

Las señales en el Camino de Santiago me dieron paz, me daban aliento, también reconozco que otros peregrinos eran señales vivas, de fuerza, de aliento, de vida. Ahora que escribo sonrió desde el corazón porque en un día nos salimos del camino y un grupo de peregrinos, todos caballeros, ya mayores, nos gritaban del otro lado de la carretera para que regresáramos. Una vez que caminamos con ellos, decían a mi Joaquín que mejor me pusiera unas esposas para que no me escapara.

O ese matrimonio de franceses que nos encontrábamos en cada pueblito, que fácilmente nos doblaban la edad y siempre estaban de buen humor, que disfrutaban del paisaje y de su compañía. Me inspiraban cada día, deseaba ser un poco más como ellos.

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¿POR QUE SEGUIR LAS SEÑALES?

Aprendí que de pronto es muy saludable sólo concentrarnos en seguir las señales que ya alguien ha marcado, porque hay una meta o un propósito, llegar al final y vale la pena soltar el control y confiar más. Y si a esto le sumas una concepción judío cristiana de un ser superior que desea lo mejor para ti, que te da una misión, dones y talentos y que además es respetuoso de tu voluntad dotándote de libertad para simplemente pero no tan simplemente ser feliz.

 

¿SIEMPRE ES FACIL SEGUIR SEÑALES?

Claro que no, sobre todo, cuando la flechita indica que te adentres al bosque, donde sabes que habrá retos, piedras sueltas y demás linduras.

Al trascurrir de los días, sentí en mi corazón que lo que estaba viviendo ahí, era JUSTO LO QUE NECESITABA,  aún sin darme cuenta, necesitaba revalorarlo todo y volver a empezar. Fue entonces cuando dejé de pelear y de cuestionarme, me dediqué a sólo disfrutar, dar un paso detrás de otro, sin pensar en los obstáculos, en el tiempo ni en las distancias.

 

EN LA VIDA…

Cuando tenemos un propósito claro y trabajamos con un corazón limpio por lo que queremos seguro conseguiremos llegar a “la meta”, no en el tiempo deseado tal vez, probablemente nos confundiremos, nos caeremos, encontraremos gente en el camino que te aliente y diga “¡BUEN CAMINO!” y también otros tantos que te digan que eres un novato, que no tienes ni idea de lo que haces y que desistas de tu sueño para ahorrarte el fracaso.

A mi me pasó, en el CAMINO DE SANTIAGO y en otras muchas circunstancias y sólo puedo decir, que las señales dirigidas a lo que me cimbra desde las entrañas, están aquí, siempre han estado, a veces no las he querido ver,  a veces he caminado en sentido contrario, lo que es  seguro es que, muchas veces me he visto bendecida por las circunstancias y los encuentros mucho más grandes que yo.

En fin, hoy le doy gracias a la vida, porque me permite SER y reinventarme, con los retos y dificultades propios del día a día, que honestamente disfruto tremendamente.

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Mi KM 31
A 2 días de llegar a Santiago

UNA SEÑAL TAMBIÉN TE DICE ¡PARA!

Punto importante, las señales también nos dicen que hemos  llegado a un punto, uno debe interpretar y saber si descansar o seguir. A veces es mejor quedarse quieto, para recalcular la visión, para retomar fuerza.  Para acallar la urgencia y la ansiedad de llegar primero, a costa de lo que sea.

¿Primero que quién? ¿De parte de quién? ¿A costa de qué?

En el día a día esto es cuidar nuestra salud mental y nuestro interior, EL CAMINO me enseño a ser más paciente, a saber que hay mucho trecho por caminar, que ahí estará la vida siempre, generosa, plena, que vale la pena caminar, ser constante, desafiarse, recalcular, descansar; que en lo muy personal, no vale la pena meterme sola y perderme en un huracán.

¡Así es, no tiene caso llevar TODO al límite!

 

Mi compromiso, confiar, siempre buscar y ser feliz.
ESTELA VAZQUEZ V

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